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25/4/26

La repatriación armada (3) Ojos y oídos de la bestia

Pedro Conde Sturla

Todo marchaba, en apariencia, bien, salvo un pequeño detalle. Los servicios de inteligencia del imperio y de la bestia estaban al tanto de muchas cosas que debían haber sido secretas. Diariamente, o por lo menos con cierta frecuencia, llegaban al despacho de la bestia noticias frescas para sus oídos e incluso fotos para sus ojos. Fotos del campamento de Mil Cumbres. Noticias frescas y variadas. Igual había pasado con Cayo Confite y Luperón y con todos los movimientos conspirativos, a excepción del último. De hecho, el Movimiento de Liberación Dominicana, el MLD, estaba infiltrado. La expedición sufriría varios percances, pero también sabotajes.

18/4/26

La repatriación armada (2). El campamento de Rancho Mil Cumbres

Pedro Conde Sturla


Tal y como temía la bestia, los barbudos hicieron causa común con los grupos más radicales del exilio dominicano y muy pronto empezarían los preparativos para una nueva expedición armada, que esta vez contaría con el apoyo de Cuba y Venezuela, la más trágica y gloriosa expedición de todas.

10/4/26

La repatriación armada (1)

Pedro Conde Sturla

La bestia se enteró del derrocamiento y de la llegada del dictador Fulgencio Batista al país (día 1 de enero de 1959) cuando el avión en que viajaba pidió permiso para aterrizar en San Isidro. El dictador cubano había tenido que salir de Cuba a la carrera, sin mayor tiempo para planificar la aparatosa huida, debido a la intempestiva entrada de los barbudos de Fidel Castro en La Habana. Trujillo lo despreciaba y ahora tenía motivos para odiarlo. Se había dejado tumbar, era un blandengue, un cobarde, y se había dado a la fuga en vez de morir peleando, como hubiera hecho él. Su ingrata presencia le acarreó un amargo disgusto y una honda preocupación. Pensaba que la subida al poder de Fidel Castro no presagiaba nada bueno, y por supuesto, no se equivocaba.