Pedro Conde Sturla

Es muy poco lo que se sabe sobre los expedicionarios que desembarcaron en Maimón y Estero Hondo, aparte de unos cuantos episodios y el infausto final. A diferencia de los que vinieron por Constanza, ninguno de aquellos héroes (ciento cuarenta y cuatro en total), logró salir con vida y los diarios que pudieron haber escrito cayeron en manos del hijo de la bestia y de la misma bestia, de Johnny Abbes García y otros infames.
Como dice Emilio Cordero Michel, «Ramfis Trujillo guardó algunos y ordenó destruir otros, así como los documentos personales de todos los expedicionarios, salvo los que el régimen consideró necesarios conservar para utilizarlos con fines propagandísticos, como ocurrió con los Diarios de Chefito Batista, Johnny Puigsubirá, el internacionalista venezolano Edwin Ermini y el comandante cubano Delio Gómez Ochoa, del Frente de Constanza, así como de algunos militares del Ejército Revolucionario Cubano» (1)
Las informaciones que se tienen se deben mayormente a un héroe intelectual llamado Anselmo Brache Batista, autor del que es (al decir de Ángela Peña), «probablemente, el más completo de los libros publicados sobre esa patriótica incursión: “Constanza, Maimón y Estero Hondo. Testimonios e investigación sobre los acontecimientos”». (2)
Gracias a él se pudo armar el rompecabezas, a pesar de todas las piezas faltantes. El hecho es que «Anselmo Brache, basado en los datos de algunos expedicionarios que por enfermedad fueron sacados del Carmen Elsa y trasladados a Cuba por buques de guerra de ese país, del Dr. José Augusto Puig, Abraham Watts de la Rosa y de muchos militares que le pasaron informaciones, ha estado reconstruyendo, con paciencia de hormiga, lo ocurrido en esos dos gloriosos frentes de lucha». (3)
En principio, se había establecido que las embarcaciones debían llegar el mismo día que el avión a tierra dominicana, pero el azar dispuso de otra manera. Desde las primeras horas, una cadena de adversidades y un posible sabotaje estropearon todos los planes. En lo del sabotaje pudieron estar involucrados dos aventureros griegos mencionados anteriormente: Stelio Bellelis y Constantin Theodorakis.
Afirma Cordero Michel (basado en César A. Saillant Valverde, “Memorias junto a Ramfis Trujillo”), que los mencionados aventureros o mejor dicho informantes, «ya el 8 de abril de 1959 habían informado al Primer Secretario de la Embajada de los Estados Unidos en La Habana, John L. Topping y al periodista de la Columbia Broadcasting System (CBS), Stuart Novins, que dentro de pocas semanas saldría una expedición hacia República Dominicana en dos naves, en las que ellos irían.
»Dicho Stelio Bellelis fue el capitán del yate Carmen Elsa y el causante del trágico drama en que concluyeron los desembarcos de Maimón y Estero Hondo, seis días después del de Constanza por lo que se rumoró en Cuba que ambos fueron fusilados». (4)
La salida de las embarcaciones fue puntual. Salieron, la Carmen Elsa y la Tínina,«al atardecer del día 13, desde el fondeadero de La Chiva, frente al Central Preston, en la Bahía de Nipe (en el mismo lugar en el que se concentraron los integrantes de la frustrada expedición de Cayo Confites en 1947)», (5) y se suponía que llegarían a la costa norte de la República Dominicana al día siguiente, pues la distancia es apenas de unos cuatrocientos cincuenta kilómetros.
El comandante del los expedicionarios del yate Carmen Elsa era José Horacio Rodríguez Vázquez, hijo de Juancito Rodríguez, y el capitán era el mencionado y funesto griego Stelio Bellelis y Constantin Theodorakis su segundo. Los de la lancha Tínina estaban al mando de Antonio (Toñito) Campos Navarro, y el capitán era el español Francisco Martín Fernández.
Hacía mal tiempo al momento de la partida, pero no fue eso lo que estropeó el viaje. Tres fragatas de la marina de guerra cubana escoltaron a los temerarios de la Carmen Elsa y la Tínina, pero al llegar a alta mar las perdieron de vista, se dispersaron. Para empeorar las cosas, la Carmen Elsa sufrió desperfectos, el timón sufrió daños y empezó a navegar en círculos, el combustible se acabó. Muy probablemente todo fue obra de saboteadores y los saboteadores eran el capitán y su segundo al mando.
Se enviaron entonces mensajes de auxilio a las naves cubanas, que vinieron en su ayuda y las remolcaron a un lugar seguro.
Así lo cuenta Emilio Cordero Michel:
«Ambos yates habían sufrido modificaciones para permitir el emplazamiento en proa y popa de ametralladoras cal. 50 y 30.
A poco de zarpar, ya oscuro, Stelio Bellelis puso en peligro la expedición, porque con una torpe maniobra casi chocó con el Tínima. Habían comenzado los inconvenientes y sabotajes de la expedición marítima. El plan era aproximarse a Puerto Plata desde el oeste, navegando a unas 60 millas al norte de las costas dominicanas, a fin de evitar la detección por las patrullas aéreas y navales de Trujillo. Pero los inconvenientes aumentaron esa misma noche: el Carmen Elsa se separó del Tínima, su timón se descompuso, los alimentos estaban dañados, el oleaje mareó a los expedicionarios. Se reparó el timón, se rellenaron los tanques de combustible e, inexplicablemente, Bellelis ordenó lanzar al mar el sobrante.
Luego el yate navegó en círculos, alejándose de las costas dominicanas, por lo que, ya al amanecer, no se pudo tocar tierra como estaba previsto, antes de la salida del sol del día 15. Mientras tanto, el Tínima, aislado del Carmen Elsa y por tener su comandante Rafael Campos Navarro órdenes expresas de no realizar desembarco alguno sin estar acompañado del Carmen Elsa, viró el rumbo hacia el oeste y se refugió, primero, en uno de los cayos de Gran Inagua y, luego, en una ensenada cercana a Baracoa, en el oriente cubano». (6)
Todo había terminado casi antes de empezar y parecía el fin de la expedición.
La repatriación armada (10)
(Historia criminal del trujillato [183])
Bibliografía
Robert D. Crassweller, «The life and times of a caribbean dictator».
Notas:
(1) Emilio Cordero Michel, «Las Expediciones de Junio de 1959», p. 112
(2) Ángela Peña, “Una historia completa de la Gesta de junio»,(https://www.idg.org.do/articulos/Areito/Areito-20080614.htm)
(3) Emilio Cordero Michel, op. cit., pgs. 120, 121
(4) Ibid, p. 109
(5) Ibid, p. 112
(6) Ibid, p. 112,113
Gracias, Maestro, por esta investigación. Todo parecía perdido. Pero hay causas que continúan avanzando aun cuando los planes fracasan, porque las sostienen la convicción, el coraje y una voluntad de libertad más fuerte que el miedo. Luz y honor eterno a nuestros héroes. Gracias reiteradas.
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