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19/9/26

Voces desde la eternidad (2)

Pedro Conde Sturla

La carta de despedida del Johnny Puigsubirá Miniño, la que dirige a su padre y a su madre, es impactante y conflictiva.

Puigsubirá Miniño afirma: «La generación que nos precedió ha fallado a la República», la acusa injustamente de haber tenido una «actitud resignada, derrotista y poco honrosa». En su beligerante fogosidad parece olvidar o no, conocer el pasado inmediato, el alto precio de sangre pagado en la lucha contra el tirano. Nadie le puede negar, sin embargo su actitud de entrega y valentía al expedicionario y diarista de Constanza, su arrojo en el combate. Si sus juicios no fueron certeros, su participación en la lucha fue incuestionable.

11/9/26

Voces desde la eternidad (1)

 Pedro Conde Sturla 

Los héroes de la raza inmortal no sólo dejaron un testimonio de valor y sacrificio sino también una lección de amor y apego familiar.

Entre los expedicionarios había obreros, había analfabetos, había profesionales de la medicina, odontólogos, abogados, había jóvenes de dieciséis y treinta años y hombres de mediana edad como Jiménez Moya, que con sus cuarenta y cinco era el mayor de todos.

4/9/26

La luz al final del túnel (2 de 2)

 Pedro Conde Sturla

El estado de zozobra e incertidumbre de aquellos hombres (la noche previa a su liberación), solamente es posible imaginarlo. Les habían dicho que mañana los soltarían y era como para ponerse locos. Pensarían una y mil veces que era una broma macabra. En la noche les habían dicho que los iban a fusilar y después que mañana los iban a poner en libertad. No había tortura como esa.

29/8/26

La luz al final del túnel (1)

 Pedro Conde Sturla

El mismo día de la llegada del grupo de Gómez Ochoa a San Isidro, y después de haber sido sometido a una primera ronda de interrogatorios, se organizó una de esas farsas de mal gusto por radio y televisión que tendría como invitado al mismo comandante Ochoa. Sus declaraciones, la noche del 11 de julio, serían trascendentales, según se anunciaba en la prensa. Pero era todo un montaje, algo similar a lo que se había hecho anteriormente con Ventura Simó. Primero grabaron el audio y después las imágenes más o menos sincronizadas. Ochoa fingía que hablaba, movía los labios, pero el movimiento no se correspondía con el sonido. La calidad del montaje era deplorable, burda, y todo el mundo pudo darse cuenta.

21/8/26

Otros destinos, otros héroes (3): Pablito Mirabal


Pedro Conde Sturla

De entre todos los expedicionarios, el nombrado Pablito Mirabal (o mejor dicho Francisco de Pablo Mirabal Guerra), llamaba más que ninguno la atención. Dicen que hasta Ramfis le mostró simpatía, si acaso era capaz de hacerlo. Por lo menos en una ocasión se tomó en broma algo que a otra persona que no fuera Pablito Mirabal le hubiera costado caro. El hecho (que refiere César Saillant en sus Memorias), es el siguiente: Pablito había sido llevado en presencia de Ramfis y lo primero que se le ocurrió decir fue un atrevimiento, un doble atrevimiento:

15/8/26

Otros destinos, otros héroes (2): El grupo de Gómez Ochoa

Pedro Conde Sturla

El grupo de Gómez Ochoa había logrado eludir la persecución y el cerco y mantenerse unido por mayor tiempo que todos los demás. Incluso tuvo enfrentamientos en los que ocasionó perdidas sensibles al ejército de la bestia. Poco a poco, sin embargo, se fue disgregando y ya casi al final, es decir, unas tres semanas después del desembarco, se había reducido a unos cinco miembros.

8/8/26

Otros destinos, otros héroes: Mayobanex Vargas

Pedro Conde Sturla

No todos los expedicionarios perdieron la vida, como se sabe, aunque ninguno se libró de la tortura, del suplicio concienzudamente aplicado, de la afrenta y el ultraje y las cicatrices físicas y sicológicas que los dejaron marcados para siempre. Seis de ellos, quizás por milagro de la providencia, lograron sobrevivir, algunos vivieron largas vidas y por lo menos uno vive todavía. Y además todos, casualmente, pertenecían al grupo del comandante cubano Delio Gómez Ochoa, el único que todavía vive.

1/8/26

El destino de los héroes (2 de 2)

 Pedro Conde Sturla


Otro cronista que dejó un crudo testimonio de las torturas que se infligían a los presos durante la era gloriosa fue César Augusto Saillant Valverde. Este singular personaje, que vivió en la intimidad del régimen, fue secretario personal y taquígrafo y traductor de Ramfis Trujillo, y autor de un invaluable libro de memorias sobre los años finales de la tiranía: «Mis memorias junto a Ramfis Trujillo, 1957-1961».

En esas memorias son muchos los episodios de torturas que Saillant da a conocer con lujo de detalles y sin omitir los ilustres nombres de los torturadores. A él se le deben, entre muchas otras cosas, el conocimiento del martirio que infligieron a tres de los primeros presos del frente de Constanza: un venezolano llamado Edwin Erminy, un cubano llamado Enrique Betancourt Carril y el dominicano Héctor Mateo Calcagno. Todos ellos fueron capturados y sometidos a suplicio el mismo día.

24/7/26

El destino de los héroes (1 de 2)

Pedro Conde Sturla

Uno se queda mirando las fotos de aquellos hombres, las contempla, no puede despegar la vista de ellas, no se cansa de verlas, se queda uno ensimismado largo rato, le parece ver ahora a la hilera de valientes en el momento en que se disponían a subir a sus embarcaciones o al avión y de repente siente que el corazón se encoge. Uno siente una pena, una desolación, se conmueve al cabo de tantos años por la suerte de esos héroes. Ahora sabe que sólo unos pocos lograron sobrevivir, lo sabe todo. Sabe que iban todos a la perdición. Ellos marchaban decididos, emocionados, poseídos por una fuerza y una voluntad y un optimismo viscerales, se embarcaban hacia el peor de los destinos y a pesar de eso quizás estaban alegres, confiaban en la victoria, reían quizás, hacían cuentos, cantaban para darse valor el himno nacional.

18/7/26

La esperanza truncada

Pedro Conde  Sturla 

La mayor parte de los expedicionarios no tuvo, por desgracia, la suerte de morir en combate o de ser fusilada. De los ciento noventa y ocho combatientes originales perecieron cincuenta y ocho en los enfrentamientos, unos treinta y tres fueron heridos y rematados y otros veintinueve capturados y ejecutados en situ. Los demás serían llevados a San Isidro o arrojados a las mazmorras de La 40 y El 9.

10/7/26

20 de junio de 1959: Estero Hondo

Pedro  Conde Sturla

La lancha Tínina, con sus cuarenta y ocho hombres apiñados en la cubierta y la cabina, se acercó a unos doscientos metros de la costa y se inició el desembarco. Era un lugar llamado Punta Rucia, situado en las inmediaciones de Estero Hondo, que comparte la misma franja costera.

3/7/26

Combate en Las Dos Hermanas

 Pedro Conde Sturla

Es difícil imaginar cómo pudieron resistir durante tanto tiempo los hombres del Carmen Elsa, aquellos cuarenta expedicionarios atrincherados en las cavidades y laderas del Peñón de Las Dos Hermanas. Lo cierto es que pocas veces se dio un combate tan fiero y tan intenso y tan desigual como el que libraron. Estaban prácticamente cercados. Los rodeaba un ejército de cientos de guardias, enfrentaron los cañones de una corbeta y un guardacostas, el fuego de artillería de las ametralladoras pesadas del ejército de la bestia y los persistentes bombardeos de los aviones de San Isidro. En contraste, los expedicionarios disparaban como se les enseñó a disparar en el entrenamiento, con gran economía de recursos, esporádicamente, sólo cuando tenían un blanco a la vista, porque el parque era escaso. Aun así, tres días y tres noches. combatieron. Combatieron sin tregua, sin descanso, probablemente sin comer ni dormir. Hicieron de tripas corazón, combatieron con arrojo hasta la última bala. Convirtieron el lugar en un santuario del valor y la resistencia.

26/6/26

20 de junio de 1959: Maimón

Pedro Conde Sturla

Las dos embarcaciones, escoltadas por las fragatas cubanas,se deslizaban en paralelo a la costa norte. Todo el litoral estaba custodiado por una fragata y un guardacostas de la marina de guerra dominicana, lo que indicaba que los servicios de inteligencia de la bestia y del imperio estaban advertidos. Tenían conocimiento de lo que se proponían los expedicionarios y en cualquier momento podía ocurrir un encuentro desagradable, como en efecto ocurrió más adelante.

19/6/26

Pesadilla en el Carmen Elsa

 Pedro Conde Sturla



La lancha Tínina andaba en busca del yate Carmen Elsa, con el cual había perdido contacto, pero el reencuentro no se produciría sino hasta varios días después. El Carmen Elsa estaba perdido. Debía haber atracado en Sosúa, mientras la Tínina lo hacía en La Isabela, pero el yate Carmen Elsa, como ya se dijo, sufrió averías, es decir, fue averiada a propósito.

13/6/26

13 de junio de 1959

Pedro Conde Sturla

Es muy poco lo que se sabe sobre los expedicionarios que desembarcaron en Maimón y Estero Hondo, aparte de unos cuantos episodios y el infausto final. A diferencia de los que vinieron por Constanza, ninguno de aquellos héroes (ciento cuarenta y cuatro en total), logró salir con vida y los diarios que pudieron haber escrito cayeron en manos del hijo de la bestia y de la misma bestia, de Johnny Abbes García y otros infames.

5/6/26

La repatriación armada (9): Los últimos combates

Pedro Conde Sturla  

La gente del veterano Delio Gómez Ochoa logró mantenerse unida y no sufrió bajas hasta varios días después del desembarco. Trataban obstinadamente de escabullirse y encontrar comida, pero los guardias los seguían de cerca, los campesinos los delataban y las bombas caían cerca. En una ocasión cayeron en un lugar en el que habían estado el día anterior y otras veces sobre los guardias y campesinos que los perseguían.

30/5/26

La repatriación armada (8): Juan de Dios Ventura Simó

Pedro Conde Sturla

La carencia de una base logística, de un frente interno como el que habían previsto los organizadores de Cayo Confites y Luperón, contribuyó sin duda al fracaso de los insurrectos, si acaso no hubieran fracasado de cualquier manera ante el despliegue multitudinario de fuerzas, la avalancha de guardias y civiles y el continuo bombardeo. Muy útil hubiera sido, sin embargo, contar con grupos clandestinos de apoyo, campesinos que les sirvieran de guía, que les proveyeran agua y comida y si era posible escondites. En esa carencia influyó quizás la prisa con que se organizó la expedición, al calor del triunfo de la revolución cubana, al calor del triunfalismo. Además, como decía Helmuth von Moltke,: “Ningún plan sobrevive al primer contacto con el enemigo». Por muy juiciosa y meticulosa que sea la preparación, el campo de batalla está repleto de factores imponderables.

23/5/26

La repatriación armada (7) Infierno en las montañas

Pedro Conde Sturla 
En principio, el avión estaba supuesto a aterrizar en San Juan de la Maguana, pero Juan de Dios Ventura Simó lo desaconsejó. Ventura Simó viajaba como asesor, como ingeniero de vuelo por haber sido piloto de la Aviación Militar Dominicana (AMD) hasta el momento de su deserción dos meses atrás y por su mayor experiencia. Conocía los aeropuertos del país y, a su juicio, la pista de San Juan era demasiado corta y el avión llevaba mucho peso y muchos explosivos, lo que obligaba a un difícil y peligroso aterrizaje, con el riesgo de que la nave sufriera averías que le impidieran regresar a Cuba, como estaba previsto.

16/5/26

La repatriación armada (6) 14 de junio de 1959: Constanza

Pedro Conde Sturla











Era el 14 de junio de 1959 —a eso de las seis de la tarde de un domingo engañosamente apacible—, y algo estaba a punto de pasar: Un avión Curtiss C-46 Comando (con las insignias de la Aviación Militar Dominicana [AMD]) aterrizó limpiamente en el minúsculo aeropuerto de Constanza y provocó un revuelo monumental.

8/5/26

La repatriación armada (5)La raza inmortal (continuación)

Pedro Conde Sturla


Delio Gómez Ochoa y Enrique Jimenez Moya 

El cargamento de armas para los rebeldes cubanos ya no sería necesario porque la revolución estaba por terminar. Serían otros rebeldes, probablemente dominicanos, los que les darían uso.

2/5/26

La repatriación armada (4) La raza inmortal

Pedro Conde Sturla

Había, entre ellos, hombres que en el alma llevaban un fuego redentor, luchadores de toda la vida, idealistas de pura ley, gente dispuesta a sacrificarlo todo, había aventureros, había extranjeros que habían hecho suya la causa de los dominicanos. Y había, como se sabe dominicanos, cubanos, venezolanos, puertorriqueños, españoles, guatemaltecos, nicaragüenses, norteamericanos. Había gente de todo el espectro político, incluyendo comunistas. Más de treinta miembros del Partido Socialista Popular (PSP) participaron en la contienda.

25/4/26

La repatriación armada (3) Ojos y oídos de la bestia

Pedro Conde Sturla

Todo marchaba, en apariencia, bien, salvo un pequeño detalle. Los servicios de inteligencia del imperio y de la bestia estaban al tanto de muchas cosas que debían haber sido secretas. Diariamente, o por lo menos con cierta frecuencia, llegaban al despacho de la bestia noticias frescas para sus oídos e incluso fotos para sus ojos. Fotos del campamento de Mil Cumbres. Noticias frescas y variadas. Igual había pasado con Cayo Confite y Luperón y con todos los movimientos conspirativos, a excepción del último. De hecho, el Movimiento de Liberación Dominicana, el MLD, estaba infiltrado. La expedición sufriría varios percances, pero también sabotajes.

18/4/26

La repatriación armada (2). El campamento de Rancho Mil Cumbres

Pedro Conde Sturla


Tal y como temía la bestia, los barbudos hicieron causa común con los grupos más radicales del exilio dominicano y muy pronto empezarían los preparativos para una nueva expedición armada, que esta vez contaría con el apoyo de Cuba y Venezuela, la más trágica y gloriosa expedición de todas.

10/4/26

La repatriación armada (1)

Pedro Conde Sturla

La bestia se enteró del derrocamiento y de la llegada del dictador Fulgencio Batista al país (día 1 de enero de 1959) cuando el avión en que viajaba pidió permiso para aterrizar en San Isidro. El dictador cubano había tenido que salir de Cuba a la carrera, sin mayor tiempo para planificar la aparatosa huida, debido a la intempestiva entrada de los barbudos de Fidel Castro en La Habana. Trujillo lo despreciaba y ahora tenía motivos para odiarlo. Se había dejado tumbar, era un blandengue, un cobarde, y se había dado a la fuga en vez de morir peleando, como hubiera hecho él. Su ingrata presencia le acarreó un amargo disgusto y una honda preocupación. Pensaba que la subida al poder de Fidel Castro no presagiaba nada bueno, y por supuesto, no se equivocaba.

28/3/26

Hojas de maple

Pedro Conde Sturla

Putita melancólica, das vueltas,
enseñando los senos azules,
mientras todos imaginan que te muerden

Topples. Otra vez topples en los infinitos bares de Montreal, topples en la puerta de entrada de aquellos bares de la calle Sherbrooke de Montreal. Los incontables bares de Montreal. Borrachos y drogadictos cayéndose a pedazos en las aceras, a veces arrinconados, ovillados juntos a la basura. Las luces mórbidas de Montreal, las calles espectrales de aquella época. Luces en agonía, desangeladas. Borrachos realengos y drogadictos tirados en las aceras de la interminable calle Sherwood de Montreal. Las noches largas de Montreal. El fugaz verano de Montreal.

20/3/26

Gracejo de la poesía

Pedro Conde Sturla

El caso es que a la hora señalada fuimos a buscar al poeta a la Colonia del Valle. Era un poeta inmenso, casi más ancho que largo, y prácticamente no cabía en el asiento trasero de mi Volkswagen blanco. Además, el poeta no estaba solo. Entró, ¡ay!, acompañado de uno de esos perfumes baratos que alguna gente usa para disimular los olores corporales, la falta de agua y jabón. Lo que quiero decir es que entró como quien dice en compañía de un desapacible aroma, de eso que García Márquez llama en un cuento memorable “el olor de la civilización”. Era, en ese sentido, muy civilizado el poeta.