Pedro Conde Sturla

La carencia de una base logística, de un frente interno como el que habían previsto los organizadores de Cayo Confites y Luperón, contribuyó sin duda al fracaso de los insurrectos, si acaso no hubieran fracasado de cualquier manera ante el despliegue multitudinario de fuerzas, la avalancha de guardias y civiles y el continuo bombardeo. Muy útil hubiera sido, sin embargo, contar con grupos clandestinos de apoyo, campesinos que les sirvieran de guía, que les proveyeran agua y comida y si era posible escondites. En esa carencia influyó quizás la prisa con que se organizó la expedición, al calor del triunfo de la revolución cubana, al calor del triunfalismo. Además, como decía Helmuth von Moltke,: “Ningún plan sobrevive al primer contacto con el enemigo». Por muy juiciosa y meticulosa que sea la preparación, el campo de batalla está repleto de factores imponderables.








