Pedro Conde Sturla

No todos los expedicionarios perdieron la vida, como se sabe, aunque ninguno se libró de la tortura, del suplicio concienzudamente aplicado, de la afrenta y el ultraje y las cicatrices físicas y sicológicas que los dejaron marcados para siempre. Seis de ellos, quizás por milagro de la providencia, lograron sobrevivir, algunos vivieron largas vidas y por lo menos uno vive todavía. Y además todos, casualmente, pertenecían al grupo del comandante cubano Delio Gómez Ochoa, el único que todavía vive.








