El tercer gobierno de la bestia como presidente de la República (1942-1947) fue un período de bonanza para la clase dominante y también de grandes descontentos y agitaciones políticas y sociales. El precio de la materia prima, productos agrícolas y agroindustriales y minerales se disparó a causa de la segunda guerra mundial y permitió consolidar las empresas del tirano y de su familia, que operaban generalmente en régimen de monopolio. Los negocios de María Martínez de Trujillo subieron como la espuma y los ingenios azucareros se convirtieron en la primera fuente de divisas del país, es decir, del tirano.
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26/8/22
19/8/22
16/8/22
Armar el muñeco.
Cada semana o mejor dicho cada día me enfrento a la necesidad de armar el muñeco, organizar las ideas para escribir mi página para El Caribe y Acento.com, la misma que vengo publicando desde el lejano año de 2008. El muñeco es lo esencial, tiene pies y tiene cabeza. La cabeza debe atrapar o por lo menos interesar al lector y los pies deben picar la curiosidad, dejarlo con ganas de seguir leyendo. No es un trabajo de oficinista, no tiene horario, me ocupa horas del día y de la noche, a veces me desvela a las tres de la madrugada. Es un flagelo, como decía Truman Capote, y es la felicidad de escribir, como decía Borges.
PCS
13/8/22
Rubirosa (11 de 11) El patético final
Pedro Conde Sturla
12 agosto, 2022
Muchas otras cosas empezarían a salir mal para Rubirosa y la bestia a partir de la revolución cubana. En 1960, a raíz de un fallido atentado contra el presidente venezolano Rómulo Betancourt, el gobierno del tirano y el tirano mismo cayeron de la gracia de sus amos. Cayeron definitivamente en desgracia con el imperio. Los países de la OEA (la llamada Organización de Estados Americanos), rompieron relaciones diplomáticas con la República Dominicana e impusieron severas sanciones. Aislaron el territorio nacional como si se tratase de una especie de leprosario.
5/8/22
Rubirosa (10) El principio del fin
Pedro Conde Sturla
5 agosto, 2022
El escandaloso idilio de Rubirosa y Zsa Zsa Gabor —salpicado con historias de adulterio, peleas a puñetazos entre un marido agraviado y su agraviador, demandas de divorcio por infidelidad—, hizo las delicias de los lectores de las revistas del corazón. La llamada prensa rosa o prensa amarilla, que se dedica a avivar la hoguera de las vanidades, a escarbar en la podredumbre, en los asuntos privados de los famosos, se dio banquete con los chismes, rumores o cotilleos a los que daba origen la relación de Porfirio y Zsa Zsa. Incluso hasta provocó que la bestia suspendiera durante un tiempo al conocido play boy del servicio diplomático.