Pedro Conde Sturla
5 abril, 2025

Apesar del escándalo que provocó la desaparición de Galíndez y del amplio operativo policial que se realizó en los Estados Unidos, al cabo de poco tiempo las investigaciones parecían estar llegando a un punto muerto. Fue el asesinato de Murphy lo que permitió a los servicios de seguridad e inteligencia del imperio establecer una conexión con el rapto de Galíndez y empezar a atar cabos. Muy pronto —siguiendo el rastro de sangre— comenzarían los investigadores a relacionar con el mismo caso las demás muertes y procederían a armar el rompecabezas y a señalar al culpable con nombres y apellidos. Esto le complicó mucho más la situación a la bestia. La bestia quedó envuelta en su propia telaraña.